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jueves, 21 de julio de 2011
EL IMPACTO DEL TDHA A LO LARGO DE LA VIDA
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno que se da con una frecuencia entorno al 5% en edades infantiles y que tiene una base biológica claramente demostrada.
Se ha comprobado científicamente que el cerebro de las personas con este trastorno tiene una estructura y un funcionamiento diferente de manera que los síntomas que observamos (excesivo movimiento ) son consecuencia de dichas alteraciones cerebrales.
El conocimiento en profundidad de las disfunciones que subyacen debajo de la sintomatología que observamos en estos niños ayuda a comprender mejor las dificultades a la que se enfrentan en su vida diaria.
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Una de las principales alteraciones en el funcionamiento del cerebro de sujetos con TDAH es la incapacidad para inhibir respuestas o impulsos incapacidad que les lleva a actuar de una forma inmediata sin tolerar las esperas sin medir el peligro y las consecuencias de sus acciones o palabras así como a explotar bruscamente ante los enfados o de forma excesiva ante emociones positivas
Otra disfunción que surge de su diferente funcionamiento cerebral es una incapacidad mayor que en la población sana para poder establecer una relación entre sus acciones y las consecuencias de estas. Esto les genera una mayor dificultad para tener en cuenta las consecuencias futuras de sus actos o decisiones ya sean gratificantes o negativas para su persona. Como resultado en su vida diaria las personas con TDAH tienden a elegir todo aquello que les gratifica de forma inmediata llevándoles a fracasar en todo lo que implica un esfuerzo más sostenido en el tiempo o que no les motiva lo suficiente.
Su tendencia a buscar la gratificación inmediata también les interfiere a la hora de establecer prioridades para poder organizarse y planificarse en su vida de una forma adecuada.
Las alteraciones que presentan en los circuitos del cerebro implicados en la atención son las responsables de su gran tendencia a la distracción ante cualquier estimulo y de su dificultad para centrarse en actividades o situaciones poco motivantes para ellos. Esto explica sus habituales olvidos la perdida o extravio constante de objetos y su gran dificultad para realizar todo tipo de tareas que les desagradan.
Aunque los primeros síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad se manifiestan ya en las edades preescolares del niño la sintomatología de este trastorno persiste a lo largo de toda la vida y sus consecuencias abarcan muchos aspectos en el funcionamiento de la vida diaria de los individuos que la padecen.
En las edades preescolares donde el nivel de exigencia del niño es bajo puede haber una dificultad para reconocer los síntomas. Al tratarse de edades tan tempranas los síntomas pueden atribuirse a la inmadurez del niño, por lo que los padres suelen tener la creencia de que estos rasgos mejoraran a medida que se hagan mayores. En estas edades suelen ser las madres las que al pasar más tiempo con el niño perciben un mayor impacto de estos síntomas, dadas sus grandes dificultades para manejar su conducta en el día a día.
En la edad escolar es cuando comienzan a ser más manifiestas las dificultades de los niños con TDAH. Normalmente los padres comienzan a alarmarse al recibir informes del colegio que orientan a la peor adaptación de sus hijos en aspectos psicosociales y académicos.
A estas edades comienzan a manifestar dificultades a la hora de estudiar y aprender, incluso aunque su rendimiento sea normal necesitan insistir mucho más y realizar una mayor supervisión que con otros niños de su misma edad a la hora de conseguir que realicen sus tareas escolares. A lo largo de su escolarización los niños con TDAH presentan peores calificaciones y existe una alta frecuencia de repetidores. Su mayor impulsividad les hace meterse en conflictos y peleas constantes con sus padres, profesores y otros niños generándoles a la larga problemas de rechazo por parte de los demás.
Al llegar a edades adolescentes y adultas las manifestaciones clínicas del trastorno cambian. Disminuye el grado de hiperactividad pero persisten las dificultades de organización y de atención y prevalece la impulsividad existente en edades más tempranas.
A medida que la persona se acerca a la vida adulta y que la exigencia del medio aumenta, el sujeto con TDAH va presentado dificultades de adaptación en más ámbitos de su vida. Al llegar a la adolescencia, y como consecuencia de las dificultades académicas que arrastran, tienen una alta probabilidad de abandonar sus estudios. En el ámbito laboral continúan presentando más dificultades que las personas normales con lo que son más frecuentes los despidos del trabajo o la percepción de menor competencia por parte de los compañeros.
Las características ligadas a la etapa de la adolescencia donde se despierta la curiosidad ante nuevas experiencias y estímulos, el inicio de la experimentación con el sexo y la necesidad de autoafirmación es una etapa difícil de abordar para la mayoría de los padres quienes se enfrentan además a una sociedad donde existe una fácil accesibilidad a situaciones y actividades de riesgo.
En esta etapa la impulsividad propia de los adolescentes con TDAH les va a hacer especialmente vulnerables a caer en ciertas conductas de riesgo, ya que por su tendencia a la gratificación inmediata y su dificultad para considerar las consecuencias a más largo plazo tienen una mayor dificultad para controlarlas.
La mayor predisposición de los individuos con TDAH al consumo de sustancias, conductas sexuales de riesgo y accidentes de trafico, se ha demostrado en numerosos estudios que muestran la existencia de una mayor frecuencia de abuso de sustancias, presencia de mayor numero de parejas sexuales, menor uso de anticonceptivos y un mayor numero de embarazos no deseados entre los adolescentes con TDAH que en la población adolescente normal.
Algunos de los sujetos con este trastorno pueden comenzar a manifestar en este periodo conductas de tipo antisocial como robos, asaltos, destrucción de la propiedad y fugas del domicilio que les llevan a presentar problemas con la justicia.
En la edad adulta, los síntomas del trastorno comienzan a tener una implicación en la organización de la vida familiar y del dinero En estudios recientes se ha visto que las personas con TDAH en la edad adulta tienen más dificultades para ahorrar, más problemas para llegar a fin de mes y mayores dificultades ante las exigencias domésticas y de su familia.
Continúan sus dificultades en el manejo de las relaciones interpersonales, que en estas edades se traducen en mayores problemas para mantener amigos, menor cantidad de amigos íntimos y menor estabilidad y rupturas en sus relaciones de pareja.
La problemática ligada al trastorno por déficit de atención e hiperactividad no solo afecta al individuo que lo padece sino que la propia familia ante su dificultad para identificarlo también se ve arrastrada por la escalada de conflictos ante los que tienen que enfrentarse en su día a día.
Los altos niveles de stress y culpa que surgen en esta situación les va generando un progresivo aislamiento social problemas depresivos y malestar emocional intenso.
La cohesión familiar se suele ver dañada siendo habitual que modifiquen muchas de sus actividades habituales para poder tener un mayor grado de supervisión sobre su hijo reduciéndose de forma considerable su dedicación hacia actividades placenteras en familia y dañándose su propia relación de pareja.
Este malestar que se produce en los progenitores repercute en un mayor desbordamiento y en una disminución de su eficacia para manejar las conductas disfuncionales de su hijo entrando en una dinámica de interacción negativa con este ( verbalizaciones y mensajes negativos y castigos excesivos ) que no sólo es inefectiva sino que produce un peor control de la sintomatología y un impacto negativo en la autoestima.
Par evitar toda esta cadena de consecuencias es fundamental reconocer los síntomas del trastorno en etapas tempranas de la vida del niño y solicitar ayuda EDICA para que se realice una intervención de la forma más precoz posible.
La evolución de un niño con un TDAH tratado de forma temprana es prácticamente similar a la de un niño normal y el saber manejarlo de una forma adecuada disminuye mucho el stress familiar y el control de la sintomatología.
En la actualidad existen tratamientos y recursos muy efectivos que pueden evitar estas consecuencias negativas y proporcionar una mejor calidad de vida para el niño y su familia.
ESTIMULAR EL LENGUAJE. PRAXIAS Y CONCIENCIA FONOLOGICA.
Ejercicios Musculares
Cuando el niño presente un retraso evidente en la emisión de los fonemas se puede aplicar las siguientes sugerencias, es conveniente realizar estos ejercicios sentándolo al niño frente a un espejo.
Para labios
- Desviar la comisura de los labios lo mas fuerte
posible hacia la izquierda y luego hacia la derecha.
- Estirar los labios hacia delante como para hacer la mueca del beso.
- Ejecutar los movimientos anteriormente indicados, con los labios juntos, entreabiertos y abiertos.
- Desviar , lateralmente , todo lo posible la mandíbula manteniendo los labios juntos.
- Abrir y cerrar los labios cada vez mas de prisa, manteniendo los dientes juntos.
- Oprimir los labios uno con otro, fuertemente.
- Bajar el labio inferior, apretando bien los dientes.
- Morder el labio superior y finalmente , morderse los dos al mismo tiempo.
- Hacer una mueca lateral a pesar de que el dedo índice de la profesora le oponga resistencia.
- Colocar los labios como para producir fonemas, empleando láminas de los diferentes puntos de articulación de cada fonema.
Para las mejillas
- Inflar las mejillas, simultáneamente.
- Inflar las mejillas, alternadamente, pasando por la posición de reposo; realizarlo, alternativamente en 4 tiempos de 5 repeticiones.
- Inflarlas, alternativamente, sin pasar por la posición de reposo, en dos tiempos.
- Entrar las mejillas entre las mandíbulas.
- Inflar las mejillas, a pesar de la oposición de los dedos de la profesora.
Para agilizar la lengua
- Sacar la lengua y levantarla lo mas alto posible y luego, bajarla al máximo.
- Mover, lateralmente , la punta de la lengua, al lado izquierdo y al derecho.
- Repetir los movimientos anteriores en dos , tres y cuatro tiempos.
- Hacer describir una circunferencia fuera de la boca con la punta de la lengua, primero en forma lenta y luego continuar en forma mas rápida.
- Colocar la punta de la lengua en distintos puntos del paladar y volverla a su posición natural. (ayudar a tomar conciencia de los distintos puntos del paladar, tocándoselo con un implemento adecuado como hisopo o dedal).
- En el interior de la boca, llevar la lengua en todas las direcciones.
- Hacer pasar la lengua entre los dientes y entre los labios de izquierda a derecha.
- Manteniendo la punta de la lengua apoyada detrás de los incisivos inferiores, sacar la parte media de la lengua lo más posible.
- Emitir los fonemas /n/, /d/, /t/, /r/, /l/, /s/, /ch/ y pídele que observe que al emitirlos no cierra sus labios, sino que coloca la punta de la lengua en el paladar.
- Hacer emitir los fonemas: /k/, /g/, /j/ y pedirle que observe que al producirlos no cierra los labios ni usa la punta de la lengua. Se le puede explicar que estos sonidos se producen atrás de la lengua.
- Sacar y meter la lengua alternativamente , al principio con lentitud y después con mayor rapidez.
- Abrir la boca y sacar la lengua y adherirla a su parte media contra los incisivos y luego contra los inferiores.
- Tocar la cara inferior de las mejillas alternativamente, con la punta de la lengua.
Para soplar
- Soplar todo tipo de juguetes o instrumentos musicales y solicitarle que sostenga el aire el máximo de tiempo.
- Hacer burbujas.
- Inflar globos.
- Jugar con trocitos de algodón, el niño debe soplar para sostenerlo en el aire.
- Pedirle que sople una pelota de tecnopor u otros objetos pequeños en una superficie plana para que la pelota corra.
- Soplar velas, alejándolos gradualmente, para graduar la fuerza del soplo se le pide que sople lo suficiente para mover la llama sin apagarla.
Conciencia fónica
Los pequeños se entretienen jugando con palabras y sonidos. La profesora debe explotar esta tendencia natural de los niños para mejorar la habilidad de discriminar y emitir sonidos. Pueden cantar, repetir silabas sin significado, encontrar rimas, inventan nuevas palabras, y el educador puede utilizar melodías y ritmos, para aumentar su conciencia fónica. Te sugiero algunos juegos para desarrollar la conciencia fónica.
- Pídele al niño que repita una palabra lo más lentamente posible y luego que lo diga rápido.
- Pídele al niño que imita sonidos onomatopéyicos de animales y objetos comunes (el tic tac del reloj, pio- pio del pollo etc.).
- Que efectúen coros hablados de poesías, rimas sencillas.
- Que inventen juegos que requieran diferentes tipos de voces: la voz de un niño pequeño, de un gigante, de un enano, de un ogro, etc.
- Que imiten reclames publicitarios.
- Pídele que nombren los objetos que aparezcan en una lámina, tomando conciencia del primer sonido.
- Preguntarles con que sonido empiezan los objetos de la lámina.
- Pedir que nombren otras palabras que empiecen con igual sonido.
- Entregarles una lamina en que aparecen dibujos con el sonido en estudio junto con otros dibujos y pedirles que los diferencien. Por ejemplo para el fonema “.
- Prolongado en cada uno e ellos, el sonido inicial se le pedirá que nombre objetos que empiecen con este fonema.
Recomendaciones
- Estimula el lenguaje de tu hijo desde pequeño, para tener un mejor lenguaje verbal tenemos que estimular y potenciar el aspecto muscular de nuestros hijos con los ejercicios ya mencionados.
- Podemos ejercitar la musculatura orofacial de nuestros hijos cambiando el habito alimenticio, dejando de darles los alimentos en trocitos pequeños para que ejerciten su masticación y con ello el aspecto muscular que servirá para una correcta articulación.
- Si observa que tiene problemas de articulación y/o habla en forma desorganizada (enredada), asiste a un Terapeuta de Lenguaje lo antes posible.
MANEJO BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACION
Es normal encontrar situaciones que causan frustración diariamente lo importante es cómo se maneja esa frustración.
La psicóloga clínica en la Ciudad de México, Lic. Betty Goldberg, señala que la frustración se define como cualquier obstáculo que interviene entre una persona y su meta. La forma en la que la persona percibe esta frustración es lo que va a determinar cómo se siente cuando se encuentra bloqueada al querer alcanzar esa meta. La mayoría de los seres humanos experimentan cierta frustración cada día, ya que es natural que algunos obstáculos interfieran en planes y objetivos previstos. Sin embargo, no es la presencia de la frustración lo que nos hace sentirnos mal, sino nuestra actitud hacia ella.
Los individuos que experimentan baja tolerancia a la frustración consideran cualquier obstáculo en su camino como algo “terrible” y están tan preocupados, demandando que las cosas salgan de la forma en la que ellos quieren. Se hacen sentir mal a ellos mismos al punto de sentirse incapaces de manejar la situación. Aquellas personas que no han aprendido a manejar y controlar su baja tolerancia a la frustración a menudo se encuentran enojados, deprimidos o cediendo a las demandas de la demás gente.
Mucha gente piensa que se nace con la tolerancia a la frustración y que nada puede hacerse para obtenerla. Este es un concepto mal entendido, ya que la habilidad para la tolerancia a la frustración puede ser desarrollada aumentando la exposición a situaciones frustrantes y entendiendo que uno puede soportarla y que no es “terrible” experimentar molestia. Por ejemplo, cuando los bebés no son alimentados inmediatamente cuando lloran o cambiamos al momento que orinan, entonces aprenden que la gratificación no es siempre inmediata y como consecuencia a tolerar mayores retrasos entre deseo y gratificación del deseo. Cuando un padre corre a darle al niño inmediatamente lo que demanda, está realmente interfiriendo con un proceso de aprendizaje muy importante que es aprender a retrasar la gratificación tolerando la frustración.
A medida que los niños van creciendo tienen mayores oportunidades de desarrollar tolerancia a la frustración. Cada vez que encuentran un obstáculo hacia una meta se les impulsa a manejar la situación por ellos mismos — están trabajando hacia crear tolerancia a la frustración. Además, se les ayuda a capacitarse para postergar la gratificación inmediata para obtener una meta a largo plazo. Por ejemplo, los padres que no se ocupan de disciplinar a sus hijos tendrán mayores problemas de comportamiento a medida que los niños crezcan y los padres que se toman el tiempo y la energía para disciplinarlos tendrán menos problemas.
Los adolescentes muchas veces tienen gran dificultad para manejar la frustración. Un padre o maestro puede ser una gran ayuda para que los jóvenes aprendan a tolerarla.
COMO AYUDAR A LOS JÓVENES A MANEJAR LA FRUSTRACIÓN
Pon un buen ejemplo.
Empieza con pequeños pasos.
Sé paciente.
Ayuda a los adolescentes a aceptar lo que no se puede cambiar.
Señala a los jóvenes que nada es “horrible” y “terrible” y que la situación siempre puede ser peor.
Refuerza a los jóvenes cuando se acercan a tolerar la frustración.
Ignora a los adolescentes cuando manifiestan “baja tolerancia a la frustración”.
Impulsa a los jóvenes a abandonar el bienestar a corto plazo para obtener metas a largo plazo.
Deja a los jóvenes que hagan el esfuerzo y que luchen por ellos mismos.
Señala las consecuencias positivas al aumentar la tolerancia a la frustración, como:
El obtener metas a largo plazo
Un mayor bienestar emocional
Una mayor habilidad para resolver problemas
El reto de obtener metas por el camino difícil
DISCIPLINA Y LIMITES
La disciplina efectiva ayuda a los adolescentes a aprender como cooperar con otros y cómo manejar su propio comportamiento.
Los premios les enseñan a los jóvenes que tienen el derecho de esperar un pago por su cooperación.
El castigo les enseña a los adolescentes a resentir.
El castigo garantiza una relación basada en miedo.
CARACTERÍSTICAS DEL CASTIGO
Amenazas.
Gritos
Sobre-reacción.
Etiquetas.
Ausencia de privilegios.
Golpes.
DISCIPLINA
Los métodos de represión, basados en el poder por lo general provocan resistencia, rebelión y represalias.
Existen métodos substitutos del poder y la autoridad; métodos que confieren más influencia en donde aprenden a dirigir a través del establecimiento de normas en la cual involucran a todos los alumnos para establecer las normas y los reglamentos de clase.
L O S L I M I T E S. ¿POR QUE LA NECESIDAD DE LIMITES?
Los límites dan seguridad y confianza.
Permiten “hacer” porque sabemos dónde pisamos.
Hacen consciente nuestro actuar.
Permiten dar una respuesta adecuada.
Crean la consciencia de la existencia del otro.
Educan.
FINALIDAD DE LOS LIMITES
Crean libertad, responsabilidad y autonomía.
Al crear límites se respetan los derechos y necesidades de los demás.
Los límites bien llevados y consistentes producen armonía y bienestar “Yo estoy bien, tú estás bien”.
Facilitan la comunicación y relación entre las personas.
CARACTERÍSTICAS DE LOS LIMITES
Son claros y precisos.
Se administran los necesarios; es decir todos aquellos que respondan a una necesidad.
Deben ser adecuados a la edad y necesidades de las personas.
Son siempre positivos como fin de una búsqueda y bienestar del individuo.
Deben ser siempre congruentes y consistentes.
Los límites sirven para delimitar no para limitar.
Se implantan hasta que sea necesario. Posteriormente el niño los va ejercitando solo.
QUE SUCEDE ANTE LA FALLA DE LIMITES?
Se crea inseguridad.
Se crean violaciones constantes de derechos y necesidades.
Agresividades mutuas y como consecuencia se crean resentimientos y egoísmo.
Llevan a un proceso des-educativo.
AL HABER LIMITES
El alumno establece adaptación social.
Se crea una incapacidad ante la frustración.
El alumno desarrolla una disciplina interior.
Se crean en el alumno necesidad de exigencia y esfuerzo.
Crean formación educativa.
Crean formación de carácter.
EN AUSENCIA DE LIMITES
El alumno exige y demanda todo.
El alumno tiene orden.
COMO SE ESTABLECEN LOS LIMITES?
Mejor que sean propuestos a que sean impuestos.
Motivados por la situación más que porque “así es” (como autoridad del adulto).
En beneficio de la persona más que implantado por un interés personal.
Se crean para “sentirnos bien” más que para restringir.
Se establecen por acuerdos más que por la imposición.
Se establecen con congruencia de las personas que los demandan.
Se explican desde una postura asertiva.
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